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miércoles, 19 de febrero de 2014

Civilizaciones extraterrestres podrían habitar dentro de nuestros átomos


Investigador llama a modificar paradigma de búsqueda de vida extraterrestre, pide mirar hacia dentro en vez de hacia fuera. 

 


virus
Pese a que en teoría existen las condiciones para que la vida inteligente en el universo sea abundante, nuestra civilización no ha tenido contacto con inteligencia extraterrestre;  a esta contradicción se le conoce como “la Paradoja de Fermi”. Para muchos científicos, sacando su navaja de Occam (para rasurar la ecuación de Drake), esta simple razón, observando sólo lo evidente, es suficiente para aseverar que no existe vida extraterrestre y que somos el culmen de la evolución. Sin embargo, algunos otros investigadores han objetado que esta falla, de no encontrar otra vida inteligente, es sobre todo un reflejo de la forma en la que buscamos, proyectando nuestros propios paradigmas existenciales.
El investigador de inteligencia artificial Hugo de Garis ha propuesto la hipótesis de que antiguas civilizaciones extraterrestres podrían haber aprovechado los poderes computacionales de la materia subatómica diseminándose en los elementos para formar una compleja red de tecnología viviente, a menor escala y mucho más eficiente que la colonización de planetas con aparatosas naves espaciales. De Garis habla sobre su X-Tech (tecnología extraterrestre atómica):
X-Tech provee una posible solución a la Paradoja de Fermi (“¿dónde están todas las civilizaciones no-humanas?”) [...] Tal vez no están viviendo haya afuera en otros planetas, sino que existen al interior de los átomos y las partículas. Tal vez deberíamos de estar buscando dentro de las partículas elementales ya que estas criaturas activadas a estas escalas diminituas operarían mucho más rápido, con mayor densidad y con niveles de desempeño superiores. Tal vez necesitamos cambiar de paradigma, del espacio exterior al espacio interior, de SETI a SIPI ( the Search for Infra Particle Intelligence).
De Garis nota que cotejando esta idea, el paradigma actual que rige al SETI (buscar ondas de radio en la profundidad del espacio) resulta provinciano (en palabras de Terence McKenna “es como explorar la galaxia buscand un buen resturante de comida italiana”).
Las hiperinteligencias que tienen miles de millones de años más que nosotros en nuestro universo (que es unas tres veces más viejo que nuestro sol), probablemente se han reducido para alcanzar mayores niveles de performance. Civilizaciones enteras podrían estar viviendo dentro de volúmenes del tamaño de un nucleón o más pequeños.
La visión de De Garis, además de científicamente elegante, es poéticamente sublime, conjura un aleph extraterrestre, una Red de Indra de joyas atómicas vivientes, mundos de conciencia microcósmica, dioses de hidrógeno. De Garis pide que transformemos nuestra visión, puesto que “una vez que uno ve inteligencia en las partículas elementales, modifica cómo observamos las leyes de la naturaleza y la interpretación de la mecánica cuántica”. De Garis sugiere que las interacciones entre los quarks pueden decodificarse como una posible inteligencia informática —un software que borra la diferencia entre materia e información.
Algo que no menciona De Garis es la posibilidad de que estas inteligencias extraterrestres se hayan también diseminado a través de microorganismos como virus y bacterias. Esto, especialmente considerando que es sumamente posible que la vida haya iniciado en nuestro planeta a través de microorganismos provenientes de las estrellas. ¿Por qué no pensar que una civilización extraterrestre se haya inseminado a sí misma en nosotros? ¿Qué mejor forma de controlar que desde dentro? Resulta desaforado, pero no completamente implausible, pensar que existe una red de inteligencia bacterial o viral que computa información de manera distribuida, un paso más allá de la “mente global” prehumana de las bacterias que esboza Howard Bloom.
Greg Taylor, en el sitio The Daily Grail, escribe: “me recuerda algunas de las historias chamánicas que hablan sobre inteligencias ocultándose dentro del ADN de las plantas, DMT, etc. En particular, una experiencia que me contó Dennis McKenna en la que recibió una visión en la que observó ‘el proceso de la fotosíntesis desde la perspectiva de una molécula de agua’, antes de escuchar una voz que le susurraba ‘Ustedes monos sólo creen que mandan aqu픑.
Twitter del autor: @alepholo