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viernes, 26 de agosto de 2016

LIBRO DE URANTIA-DOCUMENTO 124 LA NIÑEZ POSTERIOR DE JESÚS


 

 

LA NIÑEZ POSTERIOR DE JESÚS

AUNQUE Jesus hubiera tenido en Alejandría mejores oportunidades educacionales que en Galilea, no se hubiera encontrado en un medio ambiente tan espléndido para hacer frente a sus problemas de la vida, con el mínimo de guía didáctica, disfrutando al mismo tiempo de la gran ventaja de una relación constante con tan gran cantidad de hombres y mujeres de todo tipo que provenían de todas las regiones del mundo civilizado. Si hubiera permanecido en Alejandría su educación habría sido dirigida por los judíos según principios exclusivamente judíos. En Nazaret recibió una educación y una capacitación que lo prepararon mucho mejor para comprender a los gentiles y le proporcionaron una idea mejor y más equilibrada de los relativos méritos de los puntos de vista oriental o babilónico, y occidental o helénico de la teología hebrea.

1. EL NOVENO AÑO DE JESÚS (AÑO 3 d. de J.C.)

     Aunque no se pueda decir que Jesús hubiera estado jamás gravemente enfermo, sufrió algunas de las enfermedades menores de la infancia durante este año, juntamente con sus hermanos y su hermanita.
     En la escuela, seguía siendo un estudiante favorecido, con una semana libre por mes; también seguía dividiendo su tiempo en partes más o menos iguales entre viajes a las ciudades vecinas con su padre, estadías en la granja de su tío al sur de Nazaret y excursiones de pesca desde Magdala.
     La dificultad más grave que ocurriera hasta el momento en la escuela se produjo a fines del invierno cuando Jesús se atrevió a discutir la enseñanza del chazán, de que todas las imágenes, pinturas y dibujos eran de naturaleza idólatra. A Jesús le gustaba dibujar paisajes y modelar en arcilla una gran variedad de objetos. Todo eso estaba estrictamente prohibido por la ley judía, pero hasta ese momento había podido controlar las objeciones de sus padres para que le permitieran continuar con estas actividades.
     Pero hubo problemas en la escuela cuando uno de los estudiantes menos brillantes descubrió a Jesús haciendo un retrato al carbón del maestro sobre el piso del aula. Ahí estaba el retrato, tan claro como la luz del día, y muchos de los ancianos lo vieron antes de reunirse en consejo y apersonarse ante José para exigirle que algo tenía que hacer para reprimir la desobediencia de su hijo mayor. Aunque no era la primera vez que José y María recibían quejas sobre las reacciones de su versátil y enérgico niño, se trataba de la acusación más seria hasta el momento. Por un rato Jesús escuchó las acusaciones relativas a sus esfuerzos artísticos, sentado en una gran piedra junto a la puerta trasera. Le molestó que culparan a su padre por sus así llamados pecados; entonces entró a la casa, enfrentándose sin temor a sus acusadores. Los ancianos quedaron desconcertados. Algunos tendían a ver el

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aspecto humorístico de este episodio, mientras que uno o dos parecían pensar que el niño era sacrílego, o por lo menos blasfemo. José estaba perplejo, María estaba indignada, pero Jesús insistió en que se le escuchara. Lo dejaron hablar, y defendió valientemente su punto de vista, concluyendo con gran dominio de sí mismo que acataría la decisión de su padre tanto en este asunto como en toda otra divergencia. Y el consejo de ancianos partió en silencio.
     María intentó convencer a José de que le permitiera a Jesús modelar la arcilla en la casa, siempre y cuando prometiese no llevar este tipo de actividad dudosa a la escuela, pero José se vio obligado a decidir que la interpretación rabínica del segundo mandamiento debía prevalecer. Y desde ese día, mientras Jesús vivió en la casa de su padre, no volvió a dibujar ni modelar objetos. Pero no estaba convencido de que lo que había hecho fuera un mal, y abandonar una actividad para él tan placentera fue una de las cosas más difíciles de su niñez.
     En la segunda parte de junio, Jesús, en compañía de su padre, trepó por primera vez a la cumbre del Monte Tabor. Era un día claro y el panorama, espléndido. A este niño de nueve años le pareció que, a excepción de la India, África y Roma, veía el mundo entero.
     La segunda hermana de Jesús, Marta, nació durante la noche del jueves 13 de septiembre. Tres semanas después de la llegada de Marta, José, que a la sazón se encontraba en casa, empezó a construir un agregado a la casa, un cuarto que sería combinación de taller y dormitorio. También se construyó un pequeño banco de trabajo para Jesús, que por primera vez en su vida poseía herramientas propias. Durante muchos años y en distintos momentos trabajó en su banco y aprendió a hacer yugos con gran pericia.
     Ese invierno y el siguiente fueron los más fríos en Nazaret de muchas décadas. Jesús había visto nieve en las montañas, y varias veces había nevado en Nazaret, aunque allí se derretía casi en seguida; pero hasta ese invierno no había visto hielo. El hecho de que el agua pudiera ser sólida, líquida y gaseosa —hacía mucho tiempo que observaba el vapor que escapaba del agua hirviente— dio al joven mucho que pensar sobre el mundo físico y su constitución. A pesar de que la personalidad encarnada en este niño en desarrollo había creado y organizado todas estas cosas a lo largo y a lo ancho del vasto universo.
     El clima de Nazaret no era severo. Enero era el mes más frío con una temperatura media de alrededor de 10 °C. Durante julio y agosto, los meses más calurosos, la temperatura variaba entre 23 ° y 32 °C. Desde las montañas hasta el Jordán y el valle del Mar Muerto, el clima de Palestina pasaba de frígido a tórrido. Así los judíos estaban preparados para vivir prácticamente en cualquier clima variable del mundo.
     Aun durante los meses más calurosos del verano generalmente soplaba una brisa fresca del mar desde el oeste a partir de las 10 de la mañana y hasta las 10 de la noche. Pero de vez en cuando, vientos muy cálidos provenientes del desierto oriental soplaban sobre toda Palestina. Estos vientos cálidos generalmente aparecían en febrero y marzo, hacia fines de la temporada de las lluvias. Por aquel entonces la lluvia caía en chaparrones refrescantes de noviembre hasta abril, pero no llovía en forma constante. Tan sólo había dos estaciones en Palestina: el verano y el invierno; la temporada seca y la temporada de las lluvias. En enero empezaban a abrirse las flores, y hacia fines de abril la tierra entera parecía un vergel florido.
     En mayo de ese año, en la granja de su tío, Jesús ayudó por primera vez a cosechar trigo. Antes de cumplir los trece años ya había averiguado algo de prácticamente todo trabajo que desempeñaban los hombres y mujeres en Naza-

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ret, excepto el trabajo en metal; cuando fue mayor, después de la muerte de su padre, pasó varios meses en el taller de un herrero.
     Cuando había poco trabajo y disminuían las caravanas, hacía viajes de placer o de negocios con su padre a las ciudades cercanas de Caná, Endor y Naín. Incluso desde joven visitaba con frecuencia Séforis, a aproximadamente cinco kilómetros al noroeste de Nazaret, ciudad que era la capital de Galilea desde el año 4 a. de J.C. hasta alrededor del año 25 d. de J.C., y una de las residencias de Herodes Antipas.
     Jesús seguía creciendo física, intelectual, social y espiritualmente. Los viajes afuera del hogar le proporcionaron una comprensión mejor y más generosa de su propia familia; a esta altura, sus padres aprendían de él tanto como seguían enseñándole. Jesús era un pensador original y un maestro experto aun en su juventud. Se encontraba en conflicto constante con la así llamada «ley oral», pero siempre intentaba adaptarse a las prácticas de su familia. Se llevaba muy bien con los niños de su edad, pero a menudo se desalentaba porque la mente de estos niños era de reacción lenta. Antes de los diez años ya era el líder de un grupo de siete muchachos que formaron una sociedad para promover la conquista de la vida adulta, tanto física como intelectual y religiosa. Con estos muchachos Jesús con éxito introdujo muchos juegos nuevos y varias formas mejoradas de recreación física.

2. EL DÉCIMO AÑO (AÑO 4 d. de J.C.)

     El cinco de julio, el primer sábado del mes, Jesús, mientras paseaba por el campo con su padre, dio por primera vez expresión a sentimientos e ideas que indicaban que estaba empezando a adquirir conciencia de la naturaleza de su extraordinaria misión en la vida. José escuchó atentamente las palabras importantes de su hijo pero hizo muy pocos comentarios; tampoco contribuyó información alguna. Al día siguiente Jesús tuvo una charla similar pero más larga con su madre. María también escuchó su razonamiento, pero tampoco proporcionó información alguna. Pasaron casi dos años antes de que Jesús nuevamente hablara con sus padres sobre la creciente revelación, dentro de su propia conciencia, sobre la naturaleza de su personalidad y el carácter de su misión en la tierra.
     En agosto ingresó a la escuela avanzada de la sinagoga. En la escuela creaba constantes problemas por sus preguntas permanentes. Más y más, mantenía a Nazaret en batahola. Sus padres no querían prohibirle que hiciera esas preguntas inquietantes, y su maestro principal se interesaba mucho en la curiosidad, inteligencia y sed de conocimientos del muchacho.
     Los compañeros de juego de Jesús no veían nada sobrenatural en su conducta; en la mayoría de los aspectos él era semejante a ellos. Su interés por el estudio era un tanto superior al término medio pero no totalmente singular. Es verdad que hacía más preguntas en la escuela que los demás niños en su clase.
     Tal vez la más desusada y notable característica era el hecho de que se negara a luchar por sus derechos. Era un muchacho bien desarrollado para su edad, por eso sus compañeros de juego se sorprendían de que no se defendiera de las injusticias ni de los abusos personales. En realidad, no sufrió mucho por este rasgo debido a su amistad con Jacob, su vecino, que era un año mayor. Jacob era hijo del albañil, socio de José. Jacob admiraba profundamente a Jesús y se aseguraba de

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que nadie se aprovechase de la aversión de Jesús por la lucha física. Varias veces ocurrió que jóvenes mayores y mal educados atacaron a Jesús, contando con su notoria docilidad, pero siempre sufrieron un castigo expedito y seguro de su autonombrado campeón y siempre listo defensor, Jacob, el hijo del albañil.
     Jesús era el líder aceptado entre los muchachos nazarenos que tenían los ideales más elevados de su tiempo y generación. Sus amigos juveniles lo amaban verdaderamente, no sólo porque era justo, sino también porque poseía una rara comprensión que llegaba al amor y que rayaba en la compasión discreta.
     Ese año empezó a mostrar una marcada preferencia por la compañía de personas mayores. Le gustaba hablar de temas culturales, educacionales, sociales, económicos, políticos y religiosos con mentes más adultas, y su profundidad de raciocinio y agudeza de observación tanto encantaban a los adultos que lo conocían, que siempre estaban dispuestos a conversar con él. Hasta el momento en que tuvo que hacerse cargo de mantener el hogar, sus padres trataban de que se asociese con los de su propia edad en vez de conversar con adultos mejor informados con quienes el prefería estar.
     Hacia fines de ese año, pasó dos meses con su tío en el Mar de Galilea, pescando y aprendiendo mucho. Antes de llegar a la vida adulta, ya era un experto pescador.
     Su desarrollo físico continuaba; era un estudiante avanzado y privilegiado en la escuela; se llevaba relativamente bien en el hogar con sus hermanos y hermanas más jóvenes, teniendo la ventaja de contar con tres años y medio más que el mayor de otros niños. Todos tenían buena opinión de él en Nazaret a excepción de los padres de algunos de los niños menos inteligentes, que le acusaban de impertinencia, opinando que no mostraba suficiente humildad y reserva juvenil. Cada vez más intentaba dirigir las actividades de juego de sus amigos juveniles hacia campos más serios y razonables. Era un maestro innato y no podía dejar de actuar como tal aun cuando supuestamente jugaba.
     José comenzó muy pronto a enseñar a Jesús las diversas maneras de ganarse la vida, explicándole las ventajas de la agricultura sobre la industria y el comercio. Galilea era un distrito más hermoso y próspero que el de Judea, y vivir en Galilea costaba un cuarto de lo que costaba vivir en Jerusalén y Judea. Era una provincia formada de aldeas agrícolas y florecientes ciudades industriales, con más de doscientas ciudades de más de cinco mil habitantes cada una y treinta de más de quince mil habitantes.
     Cuando viajó por primera vez con su padre para estudiar la industria pesquera en torno al lago de Galilea, Jesús prácticamente decidió hacerse pescador; pero su relación estrecha con la vocación de su padre le impulsó más adelante a hacerse carpintero, y aun más tarde decidió, debido a una combinación de influencias diversas, que sería un maestro religioso de una nueva orden.

3. EL ONCEAVO AÑO (AÑO 5 d. de J.C.)

     En el curso de este año nuestro mancebo viajó repetidas veces con su padre, también visitaba frecuentemente a la granja de su tío y de cuando en cuando iba a Magdala para pescar con el tío pescador que tenía su base cerca de esa ciudad.
     A veces José y María estuvieron tentados en mostrar favoritismo por Jesús, o revelar su conocimiento de que era el hijo de promesa, el hijo del destino. Pero

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ambos padres eran extraordinariamente sagaces y sabios en estos asuntos. Las pocas veces cuando dejaron traslucir una preferencia por él, aun en pequeñísimo grado, el muchacho inmediatamente rechazó toda consideración especial.
     Jesús pasaba mucho tiempo en la tienda de abastecimientos de las caravanas, y conversando con los viajeros de todas las regiones del mundo, adquirió un conocimiento sobre los asuntos internacionales, el cual era sorprendente para su edad. Éste fue el último año en que pudo disfrutar de juegos y de la alegría juvenil; de aquí en adelante las dificultades y las responsibilidades se multiplicaron en la vida de este joven.
     Durante la noche del miércoles 24 de junio del año 5 d. de J.C., nació Judá. Hubo complicaciones en el alumbramiento de este séptimo niño. María estuvo tan enferma por varias semanas que José se quedó en la casa. Jesús estuvo muy ocupado trabajando para su padre y ocupándose de las múltiples tareas ocasionadas por la grave enfermedad de su madre. Nunca más pudo este joven volver a la actitud infantil de sus primeros años. Desde el momento de la enfermedad de su madre —poco antes que él cumpliera los once años— tuvo que asumir las responsabilidades inherentes al hijo primogénito y hacerlo todo uno o dos años antes de lo que normalmente hubiera sido el caso.
     El chazán pasaba una velada por semana con Jesús ayudándole a aprender las escrituras hebreas. Le interesaba mucho el progreso de este prometedor estudiante; por eso estaba dispuesto a ayudarlo como pudiera. Este pedagogo judío ejerció gran influencia sobre la mente en crecimiento de Jesús, pero nunca pudo comprender por qué Jesús era tan indiferente a sus sugerencias sobre la perspectiva de que fuese a Jerusalén para continuar su educación con los rabinos eruditos.
     Promediaba el mes de mayo cuando el joven acompañó a su padre en un viaje de trabajo a Escitópolis, la principal ciudad griega de la Decápolis, la antigua ciudad hebrea de Bet-seán. Por el camino José le contó mucho de la antigua historia del rey Saúl, los filisteos y los subsiguientes acontecimientos de la turbulenta historia de Israel. Jesús quedó gratamente impresionado por la limpieza y el orden que dominaban a esta llamada ciudad pagana. Se maravilló del teatro al aire abierto y admiró el hermoso templo de mármol dedicado a la adoración de los dioses «paganos». José se preocupó mucho por este entusiasmo del joven y trató de contrarrestar estas impresiones favorables hablándole de la belleza y de la magnificencia del templo judío en Jerusalén. Jesús muchas veces había observado con curiosidad esta magnífica ciudad griega desde la colina de Nazaret, preguntando qué eran las amplias obras públicas y los elegantes edificios, pero su padre siempre evitaba contestar estas preguntas. Ahora, encontrándose cara a cara con las bellezas de esta ciudad gentil, José no pudo ya dejar de prestar atención a las preguntas de Jesús.
     Ocurrió que por aquella época se estaban realizando los juegos competitivos anuales y las demostraciones públicas de proeza física entre las ciudades griegas de la Decápolis en el anfiteatro de Escitópolis. Jesús insistió que lo llevase a ver los juegos, e insistió tanto que José no pudo negárselo. El joven se entusiasmó con los juegos y participó de todo corazón en el espíritu de las demostraciones de desarrollo físico y habilidad atlética. José se escandalizó inefablemente al observar el entusiasmo de su hijo que miraba estas «paganas» exhibiciones de vanagloria. Una vez que los juegos hubieron terminado, José recibió la sorpresa de su vida, al oír que Jesús no sólo expresaba su aprobación a los juegos, sino que sugería que los

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jóvenes de Nazaret también deberían tener la oportunidad de practicar estas sanas actividades físicas. José tuvo una larga y seria conversación con Jesús tratando de hacerle ver la naturaleza proterva de estas prácticas pero sabía muy bien que el joven no estaba convencido.
     La única vez que Jesús vio a su padre enfadado con él fue esa noche cuando, en el cuarto de la posada, el niño se olvidó a tal punto los principios del pensamiento judío, que llegó a sugerir que se vuelvan a casa y actúen en favor de la construcción de un anfiteatro en Nazaret. Al oír José a su primogénito expresar pensamientos tan poco judíos, olvidó su calma habitual y, aferrándolo por el hombro, exclamó con enojo: «¡Que no te oiga nunca más en tu vida expresar pensamientos tan protervos, hijo mío!» La explosión de su padre sorprendió a Jesús; por primera vez sentía en carne propia la indignación paternal, y se quedó pasmado y sobresaltado. Se limitó a contestar: «Muy bien, padre, así será». Nunca más, en vida de su padre, aludió el muchacho a los juegos o otras actividades atléticas de los griegos.
     Más tarde vio Jesús el anfiteatro griego en Jerusalén y comprendió cuán odiosas podían ser tales cosas desde el punto de vista judío. Sin embargo, intentó integrar en su vida actividades de sana recreación y más tarde, dentro de lo que la práctica judía permitía, programas regulares de actividades para sus doce apóstoles.
     Al fin de su undécimo año de vida, Jesús era un joven vigoroso, bien desarrollado, moderadamente dotado del sentido del humor, y con tendencias optimistas, pero de allí en adelante pasaba con más frecuencia períodos de profunda meditación y seria contemplación. Mucho pensaba en cómo cumplir con sus obligaciones familiares y obedecer al mismo tiempo al llamado de su misión en el mundo; ya había concebido la idea de que su ministerio no se limitaría al mejoramiento del pueblo judío.

4. EL AÑO DOCEAVO (AÑO 6 d. de J.C.)

     Éste fue un año memorable de la vida de Jesús. Continuó progresando en la escuela y estudiaba la naturaleza sin cansarse; al mismo tiempo, se interesaba cada vez más por los métodos que usaba la gente para ganarse la vida. Empezó a trabajar regularmente en el taller de carpintería y se le permitió que manejara sus ganancias, un arreglo muy poco común en una familia judía. Ese año también aprendió la cordura de mantener tales cosas como secreto de familia. Estaba adquiriendo conciencia sobre la manera como él había causado problemas en la aldea, y de allí en adelante se volvió más discreto, ocultando todo aquello que lo hiciera aparecer distinto de sus compañeros.
     Durante todo este año tuvo muchas temporadas de inseguridad, y hasta de dudas, respecto a la naturaleza de su misión. Su mente humana en desarrollo natural aún no podía comprender llenamente la realidad de su doble naturaleza. El hecho de que tenía una sola personalidad, lo hizo difícil para su conciencia reconocer el doble origen de esos factores que componían la naturaleza asociada con la misma personalidad.
     Desde ese momento en adelante las relaciones con sus hermanos y hermanas mejoraron mucho. Había adquirido más tacto; su actitud estaba siempre llena de compasión y consideración por el bienestar y la felicidad de sus hermanos, y mantuvo buenas relaciones con ellos hasta el principio de su trabajo público. Para

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ser más explícito: se llevó muy bien con Santiago, Miriam y los dos niños más pequeños Amós y Ruth (que aún no habían nacido). Siempre se llevó bastante bien con Marta. Los problemas que tuvo en el hogar surgían de fricciones con José y Judá y particularmente con éste último.
     Criar a un ser que reunía tan inaudita combinación de divinidad y humanidad fue tarea sumamente difícil para José y María; son pues merecedores de admiración por haber cumplido con sus deberes paternos tan fielmente y con tanto éxito. Los padres de Jesús sentían cada vez más que había algo de sobrehumano en su hijo mayor, pero nunca se imaginaron que este hijo de promesa fuese en verdad el creador de este universo local de cosas y seres. José y María vivieron y murieron sin llegar a saber que su hijo Jesús era realmente el Creador del Universo, encarnado en carne mortal.
     Durante este año Jesús se ocupó más que nunca de la música, mientras continuaba enseñando a sus hermanos y hermanas en el hogar. En esta época el muchacho se volvió agudamente consciente de la diferencia entre el punto de vista de José y el de María sobre la naturaleza de su misión. Mucho reflexionó sobre las opiniones opuestas de sus padres, escuchando frecuentemente sus discusiones cuando creían que estaba dormido. Cada vez más se inclinaba hacia el punto de vista de su padre, de modo que su madre estaba destinada a sufrir al darse cuenta de que poco a poco, su hijo no aceptaba sus consejos en asuntos que tuvieran que ver con su carrera en la vida. Con los años esta brecha de incomprensión entre ellos fue incrementándose. María comprendía cada vez menos el significado de la misión de Jesús, y cada vez más a esta buena madre le dolía la omisión de su hijo favorito de llevar a cabo sus esperanzas anheladas.
     José cada vez se convencía más de la naturaleza espiritual de la misión de Jesús. Aparte de otras razones más importantes, es una pena que no hubiera vivido para ver la realización de su idea del autootorgamiento de Jesús en la tierra.
     Durante su último año en la escuela, cuando contaba doce años, Jesús recriminaba a su padre la costumbre hebrea de tocar un trozo de pergamino clavado en el marco de la puerta y luego besar el dedo que lo había tocado, cada vez que entraban o salían de la casa y era costumbre decir, como parte de este rito: «El Señor protege nuestra entrada y nuestra salida, de ahora en adelante y para siempre jamás». José y María habían explicado a Jesús repetidas veces la razón por las que estaba prohibido dibujar, pintar o moldear imágenes, alegando que estas creaciones podían ser usadas para fines idólatras. Aunque Jesús no comprendía plenamente la prohibición de dibujos e imágenes, tenía una mente altamente lógica y por consiguiente manifestó a su padre la naturaleza esencialmente idólatra de esta costumbre del pergamino en la puerta. José acabó por quitar el pergamino después de las objeciones de Jesús.
     Con el correr del tiempo Jesús modificó considerablemente la práctica religiosa de su familia, tales como los rezos y otras costumbres. Muchas de estas cosas eran posibles en Nazaret porque su sinagoga estaba bajo la influencia de la escuela liberal de rabinos, como por ejemplo el renombrado maestro de Nazaret, Josué.
     Durante el curso de este año y de los dos siguientes Jesús sufrió grave aflicción mental al tratar constantemente de reconciliar su punto de vista personal sobre prácticas religiosas y amenidades sociales con las creencias de sus padres. Lo perturbaba el conflicto entre el impulso de lealtad hacia sus propias convicciones y los dictados de su conciencia que le ordenaban sumisión a sus padres; este supremo

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conflicto se desarrollaba entre los dos grandes mandatos de suprema importancia en su mente juvenil. Uno era: «Sé fiel a los dictámenes de tus más altas convicciones de verdad y rectitud»; el otro: «Honrarás a tu padre y tu madre porque ellos te han dado el ser y crianza». Sin embargo, nunca dejó de lado la responsabilidad de hacer ajustes diarios entre la lealtad a sus convicciones personales y el deber para con su familia, y consiguió la satisfacción de poder reconciliar cada vez más sus convicciones personales con las obligaciones familiares, y adquirió así un excepcional concepto de solidaridad de grupo basado en la lealtad, la justicia, la tolerancia y el amor.

5. EL AÑO TRECEAVO (AÑO 7 d. de J.C.)

     Éste fue el año en que el muchacho de Nazaret pasó de la niñez a la adolescencia, el comienzo de la edad adulta; su voz empezó a cambiar y otros rasgos mentales y físicos evidenciaron el advenimiento del estado adulto.
     Durante la noche del domingo del 9 de enero del año 7 d. de J.C. nació su hermanito Amós. Judá aún no contaba dos años de edad, y su hermanita Ruth aún no había nacido. Se ve pues que Jesús tenía una familia numerosa de niños pequeños que quedaron a su cuidado cuando, el año siguiente, su padre murió en un accidente.
     Promediaba el mes de febrero cuando Jesús estuvo humanamente seguro de que estaba destinado a realizar una misión sobre la tierra para el esclarecimiento del hombre y la revelación de Dios. Decisiones fundamentales y planes de gran envergadura se estaban formando en la mente de este joven que parecía exteriormente un muchacho judío común de Nazaret. La vida inteligente de todo Nebadon contemplaba fascinada y maravillada lo que había empezado a desarrollar en el pensamiento y las acciones de este hijo adolescente de un carpintero.
     El primer día de la semana, el 20 de marzo del año 7 d. de J.C., Jesús se graduó en la escuela local de la sinagoga de Nazaret. Era un día muy importante en la vida de toda familia judía ambiciosa, el día en que el hijo primogénito era nombrado «hijo de los mandamientos» y el primogénito rescatado del Señor Dios de Israel un «hijo del Altísimo» y siervo del Señor para toda la tierra.
     El viernes de la semana anterior, José había regresado de Séforis donde estaba trabajando en una nueva obra pública, para presenciar esta ocasión feliz. El maestro de Jesús creía firmemente que este alumno alerta y diligente estaba destinado a una carrera distinguida, a una misión importante. Los ancianos, a pesar de los problemas con las tendencias no conformistas de Jesús, estaban muy orgullosos del muchacho y ya hacían planes para que pudiera ir a Jerusalén y continuar su educación en las renombradas academias hebreas.
     Jesús oía de vez en cuando las discusiones relativas a estos planes, y se convencía cada vez más de que nunca iría a Jerusalén para estudiar con los rabinos. Pero no podía imaginarse la inminente tragedia que le haría abandonar todos esos planes, pues tendría que asumir la responsabilidad de mantener y guiar a su numerosa familia, que en ese momento consistía en cinco hermanos y tres hermanas además de él y su madre. Jesús tuvo una experiencia más amplia y prolongada en la crianza de su familia que la que tuvo José, su padre; y vivió de acuerdo con los principios que subsiguientemente estableciera para sí mismo:

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ser un maestro y hermano mayor sabio, paciente, comprensivo y eficaz dentro de esta familia —su familia— tan repentinamente afligida por el dolor y tan inesperadamente acongojada.

6. EL VIAJE A JERUSALÉN

     Jesús, en el umbral de la vida adulta y ya graduado de las escuelas de la sinagoga, reunía las condiciones necesarias para ir a Jerusalén con sus padres y participar con ellos en la celebración de su primera Pascua. El festival de la Pascua de este año caía un sábado, el 9 de abril del año 7 d. de J.C. Un grupo numeroso ( 103 ) se preparó para salir de Nazaret temprano por la mañana del lunes 4 de abril, camino a Jerusalén. Viajaron hacia el sur en dirección a Samaria, pero al llegar a Jezreel se encaminaron hacia el este, rodeando el Monte Gilboa en el valle del Jordán para evitar cruzar Samaria. José y su familia hubieran querido cruzar Samaria pasando por el pozo de Jacob y por Betel, pero los judíos no querían mezclarse con los samaritanos, por lo tanto la familia de Jesús decidió seguir camino con sus vecinos a través del valle del Jordán.
     El muy temido Arquelao había sido depuesto, y no temían llevar a Jesús a Jerusalén. Habían pasado doce años desde que el primer Herodes intentó destruir al niño de Belén, y nadie pensaría en asociar ese acontecimiento con el desconocido muchacho de Nazaret.
     Antes de llegar al cruce de Jezreel, y al continuar el viaje, muy pronto, a su izquierda, pasaron por delante la antigua aldea de Sunem, y Jesús escuchó otra vez la historia de la virgen más bella de todo Israel que había vivido allí y también de las fantásticas obras que Eliseo había realizado allí. Al pasar por Jezreel, los padres de Jesús relataron las hazañas de Acab y Jezabel y las de Jehú. Pasando alrededor del Monte Gilboa hablaron mucho de Saúl, que había inmolado su vida en las pendientes de esta montaña, del rey David y de los importantes acontecimientos de ese lugar histórico.
     Al pasar por la periferia de Gilboa los peregrinos podían ver la ciudad griega de Escitópolis a la derecha. Miraron con curiosidad desde lejos las estructuras de mármol, pero no se acercaron a la ciudad gentil por temor a profanarse, lo cual no les permitiría participar en las solemnes y sagradas ceremonias de la Pascua en Jerusalén. María no podría entender, por qué ni José ni Jesús hablaran de Escitópolis. No sabía nada acerca de su altercado del año anterior, porque nunca le contaron tal episodio.
     El camino descendía rápidamente desde allí hasta el valle tropical del Jordán, y muy pronto Jesús pudo contemplar el serpenteante y tortuoso río Jordán, fluyendo hacia el Mar Muerto con sus resplandecientes y ondulantes aguas agitadas por el viento. Se quitaron los abrigos mientras proseguían hacia el sur en este valle tropical, disfrutando de los fértiles campos de trigo y de los bellos oleandros cubiertos de flores rosadas, mientras a lo lejos, hacia el norte el majestuoso Monte Hermón cubierto de nieve dominaba el histórico valle. A unas tres horas de viaje desde Escitópolis llegaron a una fuente burbujeante, y allí acamparon durante la noche bajo un cielo estrellado.
     Durante el segundo día de viaje pasaron por donde el río Jaboc, proveniente del este, fluye en el Jordán; contemplando este valle hacia el este, recordaron los días de Gideón, cuando los medianitas bajaron a esta región ocupando el país. Hacia fines del segundo día de viaje acamparon junto a la montaña más alta que

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domina el valle del Jordán, el Monte Sartaba, en cuya cumbre estaba la fortaleza alejandrina donde Herodes había encerrado a una de sus esposas y sepultado a sus dos hijos estrangulados.
     En el tercer día de viaje pasaron por dos aldeas que habían sido construidas recientemente por Herodes y observaron la excelente arquitectura y sus hermosos jardines de palmas. Al anochecer llegaron a Jericó, y allí permanecieron hasta el día siguiente. Esa noche José, María y Jesús caminaron un par de kilómetros hasta el sitio del Jericó antiguo, donde Josué por quien Jesús había sido llamado, había realizado sus renombradas hazañas según la tradición judía.
     Durante el cuarto y último día de viaje, el camino era una procesión continua de peregrinos. Comenzaron entonces a subir las colinas que llevaban a Jerusalén. Al acercarse a la cumbre, pudieron ver más allá del valle del Jordán las montañas y las aguas quietas del Mar Muerto. A mitad de camino a Jerusalén, Jesús vio por primera vez el Monte de los Olivos (región que jugaría un papel tan importante en su vida futura), y José le indicó que la Ciudad Santa estaba allende esa altura. El corazón del muchacho aceleró su ritmo en feliz anticipación de mirar pronto a la ciudad y a la casa de su Padre celeste.
     Sobre las pendientes orientales del Oliveto pausaron para descansar junto a una aldea llamada Betania. Los hospitalarios aldeanos atendieron a los peregrinos; y por casualidad, la familia de José se había detenido cerca de la casa de un tal Simón, que tenía tres hijos de la edad de Jesús: María, Marta y Lázaro. Invitaron a la familia de Nazaret para que entrara a descansar, y de allí empezó una amistad que habría de durar toda la vida entre las dos familias. Durante su vida, llena de acontecimientos, Jesús se detuvo muchas veces en esa casa.
     Así siguieron camino, y pronto llegaron a la cumbre del Oliveto y desde allí Jesús vio por primera vez (en su memoria) la Ciudad Santa, los imponentes palacios y el inspirador templo de su Padre. Nunca vivió Jesús una emoción tan puramente humana como la que le sobrecogió en ese momento, al contemplar embelesado, por primera vez a Jerusalén en ese atardecer de abril sobre el Monte de los Olivos. Años después, en este mismo lugar se detuvo y lloró por la ciudad que estaba a punto de rechazar a otro profeta, al último y al más grande de sus maestros celestiales.
     Siguieron de prisa su viaje a Jerusalén. Era el jueves por la tarde. Al llegar a la ciudad pasaron por el templo; Jesús no había visto jamás tal multitud de seres humanos. Meditó profundamente sobre cómo se había reunido aquí esta congregación de judíos llegados de los lugares más distantes del mundo conocido.
     Poco después llegaron al lugar donde iban a alojarse durante su estadía para la semana de Pascua, la amplia casa de un pariente rico de María, uno quien por Zacarías conocía algo de la historia de Juan y de Jesús. Al día siguiente, el día de la preparación, se aprontaron para la apropiada celebración del sábado de Pascua.
     Aunque todo Jerusalén estaba activo y ocupado con las preparaciones de la Pascua, José encontró tiempo para llevar a su hijo de visita a la academia donde se había pensado que proseguiría su educación dos años más tarde, en cuanto cumpliera la edad requerida de quince años. José estaba verdaderamente perplejo cuando observaba el poco interés de Jesús por estos cuidadosos planes.
     Jesús, estaba profundamente impresionado por el templo, todos sus servicios y las otras actividades relacionadas. Por primera vez desde los cuatro años estaba tan preocupado por sus propios pensamientos que se le olvidó hacer muchas preguntas. Sin embargo consiguió plantearle a su padre varias preguntas embarazosas (como ya lo había hecho en previas ocasiones) como por qué

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el Padre celestial exigía el sacrificio de tantos animales inocentes y desamparados. Bien sabía su padre, porque podía leerlo en la expresión del rostro del muchacho, que sus respuestas y explicaciones no satisfacían a este hijo de pensamientos profundos y raciocinio preclaro.
     El día antes del sábado de Pascua, una oleada de iluminación espiritual llenó la mente mortal y el corazón humano de Jesús de desbordante y afectuosa piedad por las multitudes espiritualmente ciegas y moralmente ignorantes reunidas para celebrar la antigua conmemoración de Pascua. Fue éste uno de los días más extraordinarios que el Hijo de Dios viviera en la carne; y durante la noche, por primera vez en su carrera terrenal, apareció ante él un mensajero autorizado de Salvington, enviado por Emanuel, que dijo: «Ha llegado tu hora. Ya es tiempo que comiences los asuntos de tu Padre».
     Así, cuando las pesadas responsabilidades de la familia de Nazaret descendían sobre sus hombros juveniles, llegaba al mismo tiempo un mensajero celestial para recordar a este muchacho, que aún no había cumplido los trece años, que había llegado la hora de empezar la reanudación de las responsabilidades de un universo. Fue éste el primer acto de una larga sucesión de acontecimientos que finalmente culminaron en la consumación de la encarnación del Hijo en Urantia y de la colocación del «gobierno de un universo sobre sus hombros humanosdivinos».
     Con el paso del tiempo, el misterio de la encarnación se tornó para todos nosotros cada vez más incomprensible. Apenas podíamos comprender que este muchacho de Nazaret era el creador de todo Nebadon. Y todavía no comprendemos cómo el espíritu de este mismo Hijo Creador y el espíritu de su Padre Paradisiaco están asociados con las almas de la humanidad. A medida que pasaba el tiempo, podíamos observar que su mente humana discernía cada vez más el hecho de que, mientras vivía su vida en la carne, en espíritu la responsabilidad de un universo estaba sobre sus hombros.
     Así termina la carrera del niño de Nazaret, y comienza el relato de su adolescencia —de este ser humano divino cada vez más autoconsciente— que ahora comienza a discurrir su carrera en el mundo mientras lucha por integrar su gran propósito de vida con los deseos de sus padres y las obligaciones para con su familia y para con la sociedad de su tiempo y edad.

Así como Me Conoce el Padre... Así como el Padre Me conoce como Su Hijo, así Yo también conozco al Padre; y he regresado a dar Mi Vida a los buscadores y aspirantes de este mundo. Soy el buen pastor y conozco Mi rebaño, Mis ovejas ciertamente Me conocen. AI AM (YO SOY)* conocido por los míos quienes buscan compartir su Vida con el Padre Dios… en Espíritu y Verdad. Con toda seguridad te digo, AI AM* Aquél enviado para que exista Vida dentro del mundo de los hombres y mujeres… aún más, todos los Reinos de la Tierra tendrán la Vida Una con la cual crecer y evolucionar; porque el Agua de la Vida Eterna es Mía… dadas a Mí por el Padre con Quién he regresado a distribuir la Esencia Eterna, a todos aquellos quienes comparten con Nosotros. Micael de Nebadon / Micael Sananda Esu - Espíritu de la Verdad, Santo Consolador. ¡Compartir!!!



Así como Me Conoce el Padre
Así como el Padre Me conoce como Su Hijo, así Yo también conozco al Padre; y he regresado a dar Mi Vida a los buscadores y aspirantes de este mundo.
Soy el buen pastor y conozco Mi rebaño, Mis ovejas ciertamente Me conocen. AI AM (YO SOY)* conocido por los míos quienes buscan compartir su Vida con el Padre Dios… en Espíritu y Verdad. Con toda seguridad te digo, AI AM* Aquél enviado para que exista Vida dentro del mundo de los hombres y mujeres… aún más, todos los Reinos de la Tierra tendrán la Vida Una con la cual crecer y evolucionar; porque el Agua de la Vida Eterna es Mía… dadas a Mí por el Padre con Quién he regresado a distribuir la Esencia Eterna, a todos aquellos quienes comparten con Nosotros.
Entra tú en el Reino del Padre por Mi puerta de Eternidad. No busques otras vías menores para entrar allí, porque aquellos que vienen a través de Mi puerta encontrarán que serán elevados hacia lo alto… y hacia adentro en la Vida Mayor de la Consciencia de Mi Padre, Su Soberanía, Su Supremacía en todas las formas dadas a la humanidad.
             
He regresado a prender tu mecha, y abastecerte con el aceite de regeneración por toda la degradación de la mente y cuerpo. Ven ahora, entra en el Reino de Mi Padre Dios a través de la entrada diseñada y creada para Sus hijos e hijas, la de Su Vida; y mientras entras Allí por Mi puerta, así mismo te convertirás en el Hijo Uno que penetra todo… el buen Pastor de todos los Reinos de la Tierra.
En la medida que activas Nuestra Comunión y Asociación Eterna Viva a través de la Comunión diaria, incluso ,cada hora, con el Espíritu de la Verdad… así, caminarás con rectitud y de acuerdo con el Otorgamiento del Espíritu de la Consciencia, abriendo los Siete Sellos de tu consciencia… estarás creciendo en carácter en perspectiva divina y fibra moral… estarás refinando tus elecciones y decisiones en honor a la Vida AI AM*… además, gradualmente estarás elevando tu consciencia hacia el mismo Reino de la Consciencia Primordial del Padre
Estarás alcanzando tu propia experiencia con Mis Preceptos. El Ideal de Nuestra Comunión, florecerá en ti más allá de todo letargo mortal y de todas las dudas egoístas y además, de todos los miedos ilusorios se evaporarán en ti.
La neblina que obstaculiza tu visión se perderá dentro del Poder de los Rayos Divinos del Hijo.
Serás acelerado a una más plena Gloria y Perfección… como Uno, con el Espíritu del Padre Hijo Universal.
El Manto Sin Costuras de la Iluminación Inmaculada se adaptará en tu singularidad, en la medida que te vuelves apto para morar en las Octavas Inmortales de la Vida.
Micael de Nebadon
michaelofnebadon.org
AM (YO SOY)* transliteración del I AM en inglés al español
***
As the Father Knows Me
As the Father knows Me as His Son, even so I do know the Father; and I come to lay down My life for the seekers and aspirants of this world.
I am the good shepherd who knows Mine flock, and My sheep do know of Me. I am known by Mine own who seek to share their life with the Father God .. in Spirit and in Truth. Most assuredly I tell thee, I am the One sent that there be Life within the world of men and women...nay, all the Kingdoms of the earth shall have this One Life by which to grow and evolve; for the Water of Life Everlasting is Mine own .. given to Me by the Father with whom I come to distribute this Eternal Essence to all those who will partake of Us.
Enter thou into the Kingdom of the Father by Mine doorway of Eternity. Seek not other lesser avenues to enter therein; for only those who come through My door shall find that they are raised upwards... and inwards to the greater Life of My Father's Consciousness, His Sovereignty, His Supremacy in all ways given to humanity.
I am come to light thine wick, and to supply thine oils of regeneration from all debasements in mind and body. Come now, enter into the Kingdom of My Father God through the doorway designed and created for His sons and daughters of His Life; and as ye enter therein by My doorway, so shall you too become the all-permeating One Son .. and the good Shepherd of all the kingdoms of the Earth.
As you activate our eternal association and living fellowship through the daily and even hourly communion with the Spirit of Truth Holy Comforter .. then, walk in righteousness and accord with thine Spirit Endowment of Consciousness by opening the seven seals of thine consciousness .. ye shall be growing thine character into a godly perspective and moral fiber .. ye shall be refining thine choices and decisions in honor of the Life I AM .. and ye shall be gradually uplifting thine consciousness into the very Primordial Kingdom of the Father's Consciousness.
Ye shall be attaining to thine own experience in Mine precepts. The Ideal of our fellowship shall blossom in you beyond all mortal lethargies and all selfish doubts and illusory fears will evaporate in you.
The mists that obstruct thine vision shall become lost within the power and divine rays of the Son.
Ye shall be quickened unto thy fuller Glory and Perfection .. at One with the Universal Father Son Spirit.
The Seamless Garment of Immaculate Illumination shall become tailored to thine uniqueness as you are made fit to dwell in the immortal octaves of life.
Michael Of Nebadon
michaelofnebadon.org

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Our Community of Light and Life is designed to progressively Heal,.. Bless,..Prosper .. Educate .. Enlighten .. Illuminate.
                                                                         
Micael de Nebadon
Enseñanzas del Espíritu de la Verdad, Santo Consolador
                                                                                  
                                                                                   
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Michael Of Nebadon Foundation, Latinoamérica

Michael Of Nebadon-Las Perspectivas Eternas de Los Cielos

Las Perspectivas Eternas de Los Cielos

Traigo a tu civilización la gran esperanza del Cielo de que recibas Mi regreso de esta manera sencilla… sin anunciarme y con humildad… sin brillo ni glamour… ni yo permitiré que las enseñanzas equivocadas de algunas de las religiones interfieran con Mi Camino, Verdad, y la Vida Eterna de Perfección; porque es el Camino del Espíritu del Padre Hijo Universal.
Regreso con la revelación más actualizada para la raza… las Posibilidades de Mi Padre son directamente presentadas para que cada uno las reciba… para que finalmente y por siempre entren en el Reino de Dios, participando de la revelación nueva y actualizada de Mis Enseñanzas; por ahora… solo después de dos mil años han llegado gota a gota a través de su actual civilización… caminarás Conmigo con Coraje y Consideración.
Nuestro caminar juntos te conduce a una comprensión más elevada… las Perspectivas Eternas de los Cielos, las cuales, incluso Mis discípulos de Galilea en aquellos tiempos, no pudieron comprender ni abrazar totalmente.
Mi Mensaje de Salvación unificará al mundo una personalidad individual a la vez. Todas las religiones y orientaciones espirituales… toda perspectiva del pensamiento humano… eventualmente, se inclinará ante la Vida Iniciática de Dios el Padre y Su Reino inundará tu mundo de una vez y para siempre.
Nuestra Familia Universal se establecerá sobre la Tierra; porque las inclinaciones rebeldes e inmaduras de todos, serán evaporadas así como los rayos del sol hacen que toda bruma y roció del amanecer, se desintegre.
Los pueblos de todas las numerosas familias de la Tierra, se levantarán sobre este Nuevo Vino de Comprensión Eterna y la Comunión Educativa Iluminada.
Micael de Nebadon
Fundación Micael de Nebadon
https://medium.com/@nebadonmichael/i-bring-to-thine-civilization-the-great-hope-of-heaven-that-ye-shall-receive-mine-coming-in-this-c4ddafb7d060#.cn9ax07ej
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I bring to thine civilization the great hope of heaven that ye shall receive Mine coming in this simple way .. unannounced and humble .. without glitter nor glamour .. nor shall I allow the misguided teachings of some of your religions to interfere with My Way, Truth, and Everlasting Life of Perfection; for it is the way of the Universal Father Son Spirit.
I come with the upgraded revelation for your Race .. Mine Father’s possibilities are directly presented for you each to receive .. to finally and forever enter into the Kingdom of God by partaking of the new and enlarged revealing of My teachings; for now .. only after two thousand years have trickled through your current civilization .. shall ye walk with Me in courage and consideration.
Our walk together carries you into the higher understandings .. the everlasting perspectives of the Heavens which even My disciples of Galilea could not fully understand nor embrace at the time.
Mine message of salvation shall unite the world one individual personality at a time. All religions and all spiritual orientations .. every perspective of human thought .. these shall all eventually bow down before the Initiatory Life of God the Father, and His Kingdom shall flood thine world once and forevermore.
Our Universal Family shall be established upon the earth; for the rebellious and immature inclinations of all shall become evaporated just as the rays of the sun cause to disintegrate all fog and mist in the early mornings.
Thine peoples of all the numerous families of the earth shall arise upon this New Wine of Understandings Eternal and Illuminated Educational Fellowship.


Michael Of Nebadon
Michael Of Nebadon Foundation
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David Icke: “Estamos dentro de un cambio vibracional y el Sistema de control no sobrevivirá



Una nueva consciencia está emergiendo para decodificar un Nuevo Mundo.


https://td38.files.wordpress.com/2016/08/6c36f-david.jpg?w=118David Icke....Este cambio vibracional está ingresando en los lugares oscuros de las sociedades secretas, en las usinas del sistema de control, que está caminando hacia su fin. Pensamos que el sistema de control está aumentando su poder y si en la superficie así aparece…, en realidad está jugando sus últimas cartas.
La verdad es que no hay chance de sobrevivencia para ellos porque hay una nueva energía que está incidiendo en este sistema de control que está andando a lo loco.
Si, en este proceso de despertar, no está todavía la mayoría, pero el número de aquellos que están despertando es fantástico.
Mientras venimos golpeados por esta nueva energía, no debe haber temor alguno. Esto porque toda esta gente del sistema de control, dada su arrogancia y aparente poder, está aterrorizada por el despertar de la Humanidad. El predador está aterrorizado del despertar humano.
“Ellos” pueden ver además la “Timeline” (Línea del Tiempo) y saben por lo tanto que este tiempo está arribando. En el pasado la Humanidad no sabía que era controlada por aquella fuerza, y que podía por lo tanto salir adelante en modo indefinido.
Sabiendo que este cambio vibracional está presente, ahora “ellos” buscan de lanzar todo esto al aire, esto también porque están manipulando nuestro campo magnético para la desviar la frecuencia de este cambio que despertará.
La medicina, el microchip, la polución magnética, los celulares…, todo está dispuesto para desestabilizar nuestro “cuerpo-computadora”, para impedir que se reciba la nueva fuerza de este bellísimo cambio que se está desplegando.
Nuestros hijos y nietos no vivirán en un “Estado Orwelliano”, en una dictadura global fascista. Este es el periodo en que todo esto se está dando.
Aquel que pensó que la tecnología HAARP, con base inicial en Alaska y ahora difundida también en otras partes del mundo, aquel que hizo eso, que hace rebotar las ondas de radio en la atmósfera en sus estratos superiores, para luego retornar a la Tierra.
Sí, si puede manipular el clima y también crear terremotos y otras cosas, pero el propósito primario por el cual existe es el de servir de soporte a la supresión del cambio vibracional de la Tierra y así impedir que se reciba esta energía de cambio.
También con las “Chemtrail” buscan de crear una realidad que sirva de barrera para estas vibraciones de cambio.
El cambio es un cambio de época y arribó naturalmente. Este cambio vibracional, estas vibraciones te sanan por dentro y por lo tanto sanan las escisiones en la psiquis humana que han causado así tanto caos y que se manifiestan en la holografía de las guerras, de los problemas, de las obsesiones, de las frustraciones y son estas escisiones sobre las cuales se basa este mecanismo de control.”

jueves, 25 de agosto de 2016

El Libro De Urantia-PARTE I El universo central y los superuniversos DOCUMENTO 1 EL PADRE UNIVERSAL





PARTE I

El universo central y los superuniversos

DOCUMENTO 1

EL PADRE UNIVERSAL

(21.1) 1:0.1 EL Padre Universal es el Dios de toda la creación, la Primera Fuente y Centro de todas las cosas y todos los seres. Pensad primero en Dios como creador, luego, como controlador, y finalmente, como sustentador infinito. La verdad sobre el Padre Universal había comenzado a alborear sobre la humanidad cuando el profeta dijo: «Tú solo eres Dios; no hay nadie sino tú. Tú hiciste el cielo y el cielo de los cielos, con todo su ejército; tú los preservas y los controlas. Por los Hijos de Dios fueron hechos los universos. El Creador se cubre de luz como de vestidura y extiende los cielos como una cortina». Sólo el concepto del Padre Universal —un solo Dios en lugar de muchos dioses— permitió al hombre mortal comprender al Padre como creador divino y controlador infinito.
(21.2) 1:0.2 Las miríadas de sistemas planetarios se formaron para que finalmente las habitaran muchos tipos diferentes de criaturas inteligentes, seres que pudieran conocer a Dios, recibir el afecto divino, y amarle a su vez. El universo de universos es la obra de Dios y la morada de sus diversas criaturas. «Dios creó los cielos y formó la tierra; estableció el universo y no creó este mundo en vano; para que fuera habitado lo creó».
(21.3) 1:0.3 Todos los mundos esclarecidos reconocen y adoran al Padre Universal, el hacedor eterno y sustentador infinito de toda la creación. Las criaturas volitivas de universo tras universo han emprendido el largo, muy largo, viaje al Paraíso, que es el desafío fascinador de la aventura eterna de llegar a Dios el Padre. La meta trascendente de los hijos del tiempo es encontrar al Dios eterno, comprender la naturaleza divina, reconocer al Padre Universal. Las criaturas que conocen a Dios tienen una sola ambición suprema, un solo ardiente deseo, y ése es llegar —como son en sus esferas— a ser semejantes a como es él en su perfección paradisiaca de personalidad y en su esfera universal de supremacía recta. Del Padre Universal que habita la eternidad ha emanado el mandato supremo: «Sed vosotros perfectos, así como yo soy perfecto». En amor y misericordia, los mensajeros del Paraíso han llevado esta exhortación divina a través de las edades y a través de los universos, aún hasta llegar a las criaturas tan bajas de origen animal como lo son las razas humanas de Urantia.
(22.1) 1:0.4 Este magnífico mandato universal de esforzarse por alcanzar la perfección de la divinidad es el deber principal, y debería ser la más alta ambición, de toda la creación de criaturas forcejeantes del Dios de perfección. Esta posibilidad de alcanzar la perfección divina es el destino final y certero de todo progreso espiritual eterno del hombre.
(22.2) 1:0.5 Los mortales de Urantia dificilmente pueden esperar ser perfectos en el sentido infinito, pero es enteramente posible para los seres humanos, que comienzan como lo hacen en este planeta, alcanzar la meta excelsa y divina que el Dios infinito ha puesto para el hombre mortal; y cuando alcancen este destino estarán, en todo lo que corresponde a la autorrealización y alcance de la mente, tan pletóricos en su esfera de perfección divina como Dios mismo lo está en su esfera de infinidad y eternidad. Puede que tal perfección no sea universal en el sentido material, ni ilimitada en comprensión intelectual, ni final en experiencia espiritual, pero es final y completa en todos los aspectos finitos de divinidad de voluntad, perfección de motivación de personalidad, y conciencia de Dios.
(22.3) 1:0.6 Éste es el verdadero significado de ese mandato divino: «Sed perfectos, así como yo soy perfecto», que insta constantemente al hombre mortal hacia adelante y le atrae hacia adentro en esa larga y fascinadora lucha por alcanzar niveles cada vez más elevados de valores espirituales y auténticos significados de universo. Esta sublime búsqueda del Dios de los universos es la aventura suprema de los habitantes de todos los mundos del tiempo y el espacio.

1. EL NOMBRE DEL PADRE

(22.4) 1:1.1 A través de los universos, de todos los nombres por los que se conoce a Dios el Padre, los que se encuentran más frecuentemente son los que le designan como la Primera Fuente y Centro Universal. El Primer Padre se conoce por varios nombres en diferentes universos y en diferentes sectores del mismo universo. Los nombres que la criatura asigna al Creador dependen en gran medida del concepto que tiene la criatura acerca del Creador. La Primera Fuente y Centro Universal no se ha revelado nunca por su nombre, sólo por su naturaleza. Si creemos que somos los hijos de este Creador, sólo es natural que lleguemos a llamarle Padre. Pero éste es un nombre de nuestra propia elección, y parte del reconocimiento de nuestra relación personal con la Primera Fuente y Centro.
(22.5) 1:1.2 El Padre Universal nunca impone ninguna forma de reconocimiento arbitrario, de adoración formal, ni de servicio servil a las criaturas volitivas inteligentes de los universos. Los habitantes evolucionarios de los mundos del tiempo y el espacio deben por sí mismos —en su corazón— reconocerle, amarle, y voluntariamente adorarle. El Creador rehusa ejercer coerción o imponer la sumisión al libre albedrío espiritual de sus criaturas materiales. La afectuosa dedicación de la voluntad humana a hacer la voluntad del Padre es el regalo más selecto que el hombre puede hacer a Dios; en efecto, tal consagración de la voluntad de la criatura constituye la única dádiva posible de verdadero valor que puede hacer el hombre al Padre Paradisiaco. En Dios, el hombre vive, se mueve, y tiene su ser; no hay nada que el hombre pueda dar a Dios excepto esta elección de atenerse a la voluntad del Padre, y estas decisiones, efectuadas por las criaturas volitivas inteligentes de los universos, constituyen la realidad de esa adoración auténtica que es tan satisfactoria para la naturaleza del Padre Creador dominada por el amor.
(22.6) 1:1.3 Cuando hayáis obtenido verdaderamente conciencia de Dios, luego de descubrir realmente al Creador majestuoso y cuando comencéis a experimentar la comprensión de la presencia del controlador divino que en vosotros reside, entonces, según vuestro esclarecimiento y de acuerdo con la manera y método mediante los cuales revelan a Dios los Hijos divinos, encontraréis un nombre para el Padre Universal, que expresará adecuadamente vuestro concepto de la Primera Fuente y Centro. Así pues, en diferentes mundos y en varios universos, el Creador se reconoce por numerosos apelativos, que en espíritu de relación significan todos lo mismo, pero, en palabras y símbolos, cada nombre responde al grado, la profundidad, de su entronización en el corazón de sus criaturas de determinado dominio.
(23.1) 1:1.4 Cerca del centro del universo de universos, el Padre Universal suele conocerse por nombres que pueden considerarse representativos de la Primera Fuente. Más allá en los universos del espacio, los términos empleados para designar al Padre Universal significan más frecuentemente el Centro Universal. Aún más allá en la creación estelar, como en el mundo sede central de vuestro universo local, se le conoce como la Primera Fuente Creadora y el Centro Divino. En una constelación cercana, Dios se denomina el Padre de los Universos. En otro, el Sustentador Infinito, y hacia el este, el Controlador Divino. Él también ha sido designado como el Padre de las Luces, el Don de Vida, y el Único Todopotente.
(23.2) 1:1.5 En aquellos mundos en los que ha vivido una vida de otorgamiento un Hijo Paradisiaco, a Dios generalmente se le conoce por algún nombre indicativo de relación personal, afecto tierno, y devoción paterna. En la sede central de vuestra constelación se refieren a Dios como el Padre Universal y en diferentes planetas de vuestro sistema local de mundos habitados, es conocido alternativamente como el Padre de Padres, el Padre Paradisiaco, el Padre de Havona, y el Padre Espíritu. Los que conocen a Dios a través de las revelaciones de los otorgamientos de los Hijos Paradisiacos, ceden con el tiempo a la atracción sentimental de la relación conmovedora de la asociación de Creador—criatura, y se refieren a Dios como «nuestro Padre».
(23.3) 1:1.6 En un planeta de criaturas con sexo, en un mundo en el cual los impulsos de la emoción paternal son intrínsecos en el corazón de sus seres inteligentes, el término Padre se vuelve un nombre muy expresivo y apropiado para el Dios eterno. Él es mejor conocido, más universalmente reconocido, en vuestro planeta, Urantia, por el nombre de Dios. El nombre que se le dé es de poca importancia; lo significativo es que debéis conocerle y aspirar a ser semejante a él. Vuestros profetas de antaño le llamaron con verdad «el Dios sempiterno» y se refirieron a él como el que «mora en la eternidad».

2. LA REALIDAD DE DIOS

(23.4) 1:2.1 Dios es realidad primordial en el mundo del espíritu; Dios es la fuente de la verdad en las esferas de la mente; Dios envía su sombra por todas partes de los reinos materiales. Para todas las inteligencias creadas, Dios es una personalidad, y para el universo de universos él es la Primera Fuente y Centro de la realidad eterna. Dios no es ni semejante al hombre ni a la máquina. El Padre Primero es espíritu universal, verdad eterna, realidad infinita, y personalidad paterna.
(23.5) 1:2.2 El Dios eterno es infinitamente más que realidad idealizada o el universo personalizado. Dios no es simplemente el deseo supremo del hombre, la búsqueda mortal objetivada. Tampoco es Dios meramente un concepto, el potencial de poder de la rectitud. El Padre Universal no es un sinónimo de naturaleza, tampoco es él la ley natural personificada. Dios es una realidad trascendente, no simplemente el concepto tradicional humano de los valores supremos. Dios no es una focalización psicológica de los significados espirituales, ni es la «la obra más noble del hombre». Dios puede ser cualquiera de estos conceptos o todos ellos en la mente de los hombres, pero él es aún más. Él es una persona salvadora y un Padre amante para todos los que disfrutan de paz espiritual en la tierra, y que anhelan experimentar la supervivencia de la personalidad en la muerte.
(24.1) 1:2.3 La actualidad de la existencia de Dios se demuestra en la experiencia humana por el hecho que él dentro de sí tiene la presencia divina, el Monitor espíritu enviado desde el Paraíso para residir en la mente mortal del hombre y allí ayudar a la evolución del alma inmortal de supervivencia eterna. Tres fenómenos experienciales revelan la presencia de este Ajustador divino en la mente humana:
  (24.2) 1:2.4 1. La capacidad intelectual de conocer a Dios: conciencia de Dios.
  (24.3) 1:2.5 2. El impulso espiritual de encontrar a Dios: búsqueda de Dios.
  (24.4) 1:2.6 3. El anhelo de la personalidad de ser como Dios: el deseo plenamente sincero de hacer la voluntad del Padre.
(24.5) 1:2.7 La existencia de Dios jamás puede probarse por experimentos científicos ni por la pura razón de la deducción lógica. Dios se puede realizar sólo en los dominios de la experiencia humana; sin embargo, el verdadero concepto de la realidad de Dios es razonable para la lógica, plausible para la filosofía, esencial para la religión, e indispensable para toda esperanza de supervivencia de la personalidad.
(24.6) 1:2.8 Los que conocen a Dios han experimentado el hecho de su presencia; tales mortales conocedores de Dios poseen en su experiencia personal la única prueba positiva de la existencia del Dios viviente la cual puede ofrecer un ser humano a otro. La existencia de Dios está totalmente más allá de toda posibilidad de demostración salvo por el contacto entre la conciencia de Dios en la mente humana y la presencia de Dios en la forma del Ajustador del Pensamiento que mora en el intelecto mortal y que es otorgado al hombre como la dádiva gratuita del Padre Universal.
(24.7) 1:2.9 En teoría vosotros podéis pensar en Dios como el Creador, y él es el Creador personal del Paraíso y del universo central de perfección, pero los universos del tiempo y el espacio son todos creados y organizados por el cuerpo paradisiaco de los Hijos Creadores. El Padre Universal no es el creador personal del universo local de Nebadon; el universo en el cual vosotros vivís es la creación de su Hijo Micael. Aunque el Padre no crea personalmente los universos evolutivos, sí los controla en muchas de sus relaciones universales y en ciertas de sus manifestaciones de energía física, intelectual y espiritual. Dios el Padre es el creador personal del universo del Paraíso y, en asociación con el Hijo Eterno, el creador de todos los demás Creadores personales de universos.
(24.8) 1:2.10 Como controlador físico en el universo material de universos, la Primera Fuente y Centro funciona en los modelos originales de la Isla eterna del Paraíso, y a través de este centro de gravedad absoluta el eterno Dios ejerce un sobrecontrol cósmico del nivel físico al igual en el universo central y en la totalidad del universo de universos. Como mente, Dios funciona en la Deidad del Espíritu Infinito; como espíritu, Dios se manifiesta en la persona del Hijo Eterno y en las personas de los hijos divinos del Hijo Eterno. Esta interrelación de la Primera Fuente y Centro con las Personas y los Absolutos coordinados del Paraíso no impide en lo más mínimo la acción personal directa del Padre Universal a través de toda la creación y en todos sus niveles. Mediante la presencia de su espíritu fragmentado, el Padre Creador mantiene un contacto inmediato con sus hijos criaturas y con sus universos creados.

3. DIOS ES UN ESPÍRITU UNIVERSAL

(25.1) 1:3.1 «Dios es espíritu». Es una presencia espiritual universal. El Padre Universal es una realidad espiritual infinita; es «el soberano, el eterno, el inmortal, el invisible y el único Dios verdadero». Aunque vosotros seáis «los vástagos de Dios», no debéis pensar que el Padre es semejante a vosotros en forma y aspecto porque se os ha dicho que sois creados «a su imagen», morados por los Monitores Misteriosos enviados desde la morada central de su presencia eterna. Los seres del espíritu son reales, a pesar de que son invisibles al ojo humano; aunque no son de carne y hueso.
(25.2) 1:3.2 Dijo el vidente de antaño: «¡He aquí!, él pasa a mi lado, y yo no lo veo; me sobrepasa, pero yo no lo percibo». Podemos observar constantemente las obras de Dios, podemos estar muy conscientes de las pruebas materiales de su conducta majestuosa, pero rara vez podemos contemplar la manifestación visible de su divinidad, ni siquiera ver la presencia de su espíritu delegado que reside en los hombres.
(25.3) 1:3.3 El Padre Universal no es invisible porque se oculte de las criaturas humildes de desventajas materialistas y de limitadas dotes espirituales. Más bien ésta es la situación: «No podrás ver mi rostro, porque no me verá mortal, y vivirá». Ningún hombre material puede contemplar a Dios de espíritu y preservar su existencia mortal. La gloria y la brillantez espiritual de la presencia de la personalidad divina es de acceso imposible para los grupos más humildes de seres del espíritu o para toda orden de personalidades materiales. La luminosidad espiritual de la presencia personal del Padre es una «luz a la que ningún mortal se puede acercar; la que ninguna criatura material ha visto jamás ni podrá ver». Pero no es necesario ver a Dios con los ojos de la carne para discernirle a través de la visión facultada por la fe de la mente espiritualizada.
(25.4) 1:3.4 El Padre Universal comparte totalmente su naturaleza espiritual con su ser coexistente, el Hijo Eterno Paraisiaco. Tanto el Padre como el Hijo comparten de igual manera el espíritu universal y eterno plenamente y sin restricciones con la personalidad conjunta, coordinada con la de ellos: el Espíritu Infinito. El espíritu de Dios es, en sí mismo y de sí mismo, absoluto; en el Hijo, es no cualificado, en el Espíritu, universal; y en todos ellos, y por todos ellos, infinito.
(25.5) 1:3.5 Dios es un espíritu universal; Dios es la persona universal. La realidad personal suprema de la creación finita es espíritu; la realidad última del cosmos personal es espíritu absonito. Sólo los niveles de infinidad son absolutos, y sólo en tales niveles hay finalidad de unicidad entre la materia, la mente y el espíritu.
(25.6) 1:3.6 En los universos Dios el Padre es, en potencial, el sobrecontrolador de la materia, la mente y el espíritu. Dios trata directamente con las personalidades de su vasta creación de criaturas volitivas, solamente por medio de su circuito de personalidad extenso, pero es posible comunicarse con él (fuera del Paraíso) tan sólo en las presencias de sus entidades fragmentadas, la voluntad de Dios en la vastedad de los universos. Este espíritu paradisiaco que mora en la mente de los mortales del tiempo y fomenta allí a la evolución del alma inmortal de la criatura superviviente es de la naturaleza y divinidad del Padre Universal. Pero la mente de tales criaturas evolucionarias se origina en los universos locales y debe lograr perfección divina mediante esas transformaciones experienciales de alcance espiritual que son el resultado inevitable de la elección de una criatura de hacer la voluntad del Padre en los cielos.
(26.1) 1:3.7 En la experiencia interior del hombre, la mente está vinculada a la materia. Estas mentes vinculadas a lo material no pueden sobrevivir al fallecimiento mortal. La técnica de la supervivencia está contenida en esos ajustes de la voluntad humana y en esas transformaciones de la mente mortal por los cuales ese intelecto con conciencia de Dios paulatinamente llega a estar enseñada por el espíritu y finalmente guiada por el mismo. Esta evolución de la mente humana, a partir de la asociación con la materia a la unión con el espíritu, resulta en la transmutación de las fases potencialmente espirituales de la mente mortal en las realidades morontiales del alma inmortal. La mente mortal servil a la materia está destinada a hacerse cada vez más material y consecuentemente a sufrir una extinción final de la personalidad; la mente entregada al espíritu está destinada a hacerse cada vez más espiritual y finalmente a lograr la unidad con el espíritu divino, sobreviviente y conductor, alcanzando así la supervivencia y la eternidad de existencia de la personalidad.
(26.2) 1:3.8 Yo procedo del Eterno, y he regresado repetidas veces a la presencia del Padre Universal. Sé de la actualidad y personalidad de la Primera Fuente y Centro, el Padre Eterno y Universal. Sé que, si bien el gran Dios es absoluto, eterno e infinito, es también bueno, divino y misericordioso. Conozco la verdad de las grandes declaraciones: «Dios es espíritu» y «Dios es amor», y estos dos atributos se revelan al universo de manera más completa en el Hijo Eterno.

4. EL MISTERIO DE DIOS

(26.3) 1:4.1 La infinidad de la perfección de Dios es tal que eternamente lo constituye en un misterio. Y el más grande de todos los misterios impenetrables de Dios es el fenómeno de la residencia divina en la mente de los mortales. La manera en que convive el Padre Universal con las criaturas del tiempo es el más profundo de todos los misterios del universo; la presencia divina en la mente del hombre es el misterio de los misterios.
(26.4) 1:4.2 El cuerpo físico de los mortales es «el templo de Dios». A pesar de que los Hijos Creadores Soberanos vienen cerca de las criaturas de sus mundos habitados y «atraen hacia ellos a todos los hombres»; aunque ellos «están junto a la puerta» de la conciencia «y llaman» y les llena de dicha entrar en todos los que «abren la puerta de su corazón»; aunque sí existe esta íntima comunión personal entre los Hijos Creadores y sus criaturas mortales, sin embargo, los hombres mortales tienen algo de Dios mismo que actualmente mora dentro de ellos; y del cual sus cuerpos son los templos.
(26.5) 1:4.3 Cuando hayas terminado aquí, cuando tu carrera haya acabado en su forma temporal en la tierra, cuando concluya tu viaje de tribulación en la carne, cuando el polvo que compone el tabernáculo mortal «regrese a la tierra de donde provino»; entonces, se ha revelado, «el espíritu» que mora en ti «regresará a Dios que lo otorgó». Habita dentro de cada ser mortal de este planeta un fragmento de Dios, una parte integral de la divinidad. Aún no es tuyo por derecho de posesión, pero está concebido intencionalmente para volverse uno solo contigo si sobrevives a la existencia mortal.
(26.6) 1:4.4 Constantemente nos vemos confrontados por este misterio de Dios; nos confunde el desenvolvimiento creciente del interminable panorama de la verdad de su infinita bondad, su ilimitada misericordia, su incomparable sabiduría y su carácter extraordinario.
(26.7) 1:4.5 El misterio divino consiste en la diferencia inherente que existe entre lo finito y lo infinito, lo temporal y lo eterno, la criatura espacio-temporal y el Creador Universal, lo material y lo espiritual, la imperfección del hombre y la perfección de la Deidad Paradisiaca. El Dios de amor universal se manifiesta infaliblemente a cada una de sus criaturas hasta la plenitud de capacidad de esa criatura para aprehender espiritualmente las cualidades de la verdad, la belleza y la bondad divinas.
(27.1) 1:4.6 Para todo ser espiritual y para toda criatura mortal en todas las esferas y en todos los mundos del universo de universos, el Padre Universal revela todo aquello de su ser misericordioso y divino que puede ser discernido o comprendido por estos seres del espíritu y por tales criaturas mortales. Dios no muestra preferencia por personas, ni espirituales ni materiales. Solamente la capacidad de la criatura para recibir y discernir las actualidades espirituales del mundo supermaterial limita la presencia divina que cualquier hijo del universo disfruta en cualquier momento.
(27.2) 1:4.7 Como realidad en la experiencia espiritual humana, Dios no es un misterio. Pero cuando se intentan aclarar las realidades del mundo del espíritu para las mentes físicas de orden material, aparece el misterio: misterios tan sutiles y tan profundos que sólo el entendimiento de fe del mortal que conoce a Dios puede lograr el milagro filosófico del reconocimiento del Infinito por parte del finito, el discernimiento del Dios eterno por parte de los mortales evolutivos de los mundos materiales del tiempo y el espacio.

5. LA PERSONALIDAD DEL PADRE UNIVERSAL

(27.3) 1:5.1 No permitáis que la magnitud de Dios, su infinitud, obscurezca ni eclipse su personalidad. «Aquel que concibió el oído, ¿no oirá? Aquel que formó el ojo, ¿no verá?» El Padre Universal es la cumbre de la personalidad divina; él es el origen y el destino de la personalidad a través de toda la creación. Dios es infinito y personal; es una personalidad infinita. El Padre es verdaderamente una personalidad, a pesar de que la infinitud de su persona le coloca por siempre fuera del alcance de la plena comprensión de los seres materiales y finitos.
(27.4) 1:5.2 Dios es mucho más que una personalidad, tal como la mente humana entiende la personalidad; él es incluso mucho más que cualquier concepto posible de una superpersonalidad. Pero es totalmente fútil discutir estos conceptos incomprensibles de la personalidad divina con las mentes de las criaturas materiales cuyo máximo concepto de la realidad del ser consiste en la idea e ideal de la personalidad. El concepto más elevado posible del Creador Universal a que tiene acceso la criatura material está contenido dentro de los ideales espirituales de la idea exaltada de la personalidad divina. Por tanto, aunque vosotros podáis saber que Dios debe ser mucho más que el concepto humano de la personalidad, igualmente conocéis bien que el Padre Universal no puede de ningún modo ser nada menos que una personalidad eterna, infinita, verdadera, buena y bella.
(27.5) 1:5.3 Dios no se oculta de ninguna de sus criaturas. Es inaccesible para tantas órdenes de seres sólo porque «mora en una luz a la que ninguna criatura material puede acercarse». La inmensidad y la grandiosidad de la personalidad divina está más allá del alcance de la mente no perfeccionada de los mortales evolucionarios. Él «mide las aguas con el hueco de su mano, mide un universo con la palma de su mano. Él es quien está sentado sobre el círculo de la tierra, quien extiende los cielos como una cortina y los despliega como un universo para morar». «Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas, quién cuenta sus mundos y a todos llama por sus nombres»; y así pues es verdad que «las cosas invisibles de Dios son parcialmente entendidas por medio de las cosas hechas». Hoy día, y tal como vosotros sois, debéis discernir al Hacedor invisible a través de su múltiple y diversa creación, así como a través de la revelación y ministración de sus Hijos y sus numerosos subordinados.
(28.1) 1:5.4 Aunque los mortales materiales no puedan ver la persona de Dios, deben regocijarse en la seguridad de que es una persona; por la fe aceptar la verdad que describe que el Padre Universal tanto amó al mundo que proporcionó a sus humildes habitantes la posibilidad de la eterna progresión espiritual; que él «se agrada de sus hijos». Dios no carece de ninguno de aquellos atributos sobrehumanos y divinos que constituyen la personalidad perfecta, eterna, amorosa e infinita del Creador.
(28.2) 1:5.5 En las creaciones locales (a excepción del personal de los superuniversos) Dios no tiene manifestaciones personales o residenciales aparte de los Hijos Creadores Paradisiacos, que son los padres de los mundos habitados y los soberanos de los universos locales. Si la fe de la criatura fuera perfecta, seguramente sabría que cuando hubiera visto a un Hijo Creador, hubiera visto al Padre Universal; al buscar al Padre, no pediría ni esperaría ver sino al Hijo. El hombre mortal simplemente no puede ver a Dios hasta lograr una transformación espiritual completada y alcanzar realmente el Paraíso.
(28.3) 1:5.6 Las naturalezas de los Hijos Creadores Paradisiacos no abarcan todas las potencialidades incalificadas de la absolutez universal de la naturaleza infinita de la Primera Gran Fuente y Centro, pero el Padre Universal está de todas maneras divinamente presente en los Hijos Creadores. El Padre y sus Hijos son uno. Estos Hijos Paradisiacos de la orden de Micael son personalidades perfectas, incluso el modelo original para todas las personalidades del universo local desde la Brillante Estrella Matutina hasta las criaturas humanas más bajas de evolución animal progresiva.
(28.4) 1:5.7 En ausencia de Dios, y con excepción de su persona excelsa y central, no habría personalidad alguna a través de todo el vasto universo de universos. Dios es personalidad.
(28.5) 1:5.8 Pese a que Dios es un poder eterno, una presencia majestuosa, un ideal trascendente, y un espíritu glorioso, aunque es todo esto e infinitamente más, es sin embargo verdadera y eternamente una personalidad perfecta de Creador, una persona que puede «conocer y ser conocida», que puede «amar y ser amada», alguien que puede mostrarnos amistad; en tanto vosotros podéis ser conocidos, así como otros seres humanos han sido conocidos, como amigos de Dios. Él es un espíritu real y una realidad espiritual.
(28.6) 1:5.9 Según vemos al Padre Universal revelarse a través de su universo; según le discernimos morando en las miríadas de sus criaturas; según le contemplamos en las personas de sus Hijos Soberanos; según seguimos percibiendo su divina presencia aquí y allá, cerca y lejos, no dudemos ni cuestionemos su primacía de personalidad. No obstante todas estas vastas distribuciones, sigue siendo una persona verdadera y mantiene sempiternamente una conexión personal con las huestes incontables de sus criaturas esparcidas por todo el universo de universos.
(28.7) 1:5.10 La idea de la personalidad del Padre Universal es un concepto ampliado y más verdadero de Dios que ha llegado a la humanidad principalmente mediante la revelación. La razón, la sabiduría y la experiencia religiosa, todas ellas deducen e implican la personalidad de Dios, pero no la validan completamente. Aun el Ajustador del Pensamiento residente es prepersonal. La verdad y la madurez de cualquier religión es directamente proporcional a su concepto de la personalidad infinita de Dios y a su aprehensión de la unidad absoluta de la Deidad. La idea de una Deidad personal llega a ser, pues, la medida de la madurez religiosa una vez que la religión haya formulado primero el concepto de la unidad de Dios.
(29.1) 1:5.11 La religión primitiva tenía muchos dioses personales, concebidos a imagen del hombre. La revelación afirma la validez del concepto de la personalidad de Dios, que es meramente posible en el postulado científico de una Primera Causa y está tan sólo provisionalmente sugerido en la idea filosófica de la Unidad Universal. Sólo mediante un acercamiento de personalidad puede una persona comenzar a comprender la unidad de Dios. Negar la personalidad de la Primera Fuente y Centro tan sólo permite la elección entre dos dilemas filosóficos: el materialismo o el panteísmo.
(29.2) 1:5.12 En la contemplación de la Deidad, el concepto de personalidad debe ser despojado de la idea de corporeidad. Un cuerpo material no es indispensable para la personalidad, ni en el hombre ni en Dios. El error de la corporeidad se muestra en ambos extremos de la filosofía humana: en el materialismo, puesto que el hombre pierde su cuerpo con la muerte, cesa de existir como personalidad; en el panteísmo, puesto que Dios no tiene cuerpo, no es, por consiguiente, una persona. El tipo sobrehumano de personalidad progresiva funciona en la unión de mente y espíritu.
(29.3) 1:5.13 La personalidad no es simplemente un atributo de Dios; más bien representa la totalidad de la naturaleza infinita coordinada y la voluntad divina unificada que se exhibe en la eternidad y universalidad de expresión perfecta. La personalidad, en el sentido supremo, es la revelación de Dios al universo de universos.
(29.4) 1:5.14 Dios, siendo eterno, universal, absoluto, e infinito, no crece en conocimiento ni aumenta en sabiduría. Dios no adquiere experiencia, tal como podría conjeturar o entender el hombre finito, pero disfruta, dentro de los dominios de su propia personalidad eterna, de esas continuas expansiones de autorrealización que son en cierto modo comparables y análogas a la adquisición de nueva experiencia por parte de las criaturas finitas de los mundos evolucionarios.
(29.5) 1:5.15 La perfección absoluta del Dios infinito le haría sufrir las tremendas limitaciones de la finalidad no cualificada de la perfectitud si no fuera un hecho que el Padre Universal participa directamente en el esfuerzo de la personalidad de toda alma imperfecta en el vasto universo que busca, con ayuda divina, ascender a los mundos espiritualmente perfectos en lo alto. Esta experiencia progresiva de todo ser del espíritu y de cada criatura mortal a través del universo de universos es parte de la conciencia —sempiternamente expansiva— de la Deidad del Padre, que pertenece al interminable círculo divino de autorrealización sin fin.
(29.6) 1:5.16 Es literalmente verdadero: «en todas vuestras aflicciones él se aflige». «En todos vuestros triunfos él triunfa en vosotros y con vosotros». Su espíritu divino prepersonal es una parte real de vosotros. La Isla del Paraíso responde a todas las metamorfosis físicas del universo de universos; el Hijo Eterno incluye todos los impulsos espirituales de toda la creación; el Actor Conjunto abarca toda expresión de la mente del cosmos en expansión. El Padre Universal se da cuenta en la plenitud de la conciencia divina de toda la experiencia individual de las luchas progresivas de las mentes en expansión y los espíritus ascendentes de toda entidad, ser y personalidad de toda la creación evolucionaria del tiempo y el espacio. Y todo esto es literalmente verdad, porque «en él todos vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser».

6. LA PERSONALIDAD EN EL UNIVERSO

(29.7) 1:6.1 La personalidad humana es la imagen-sombra espacio-temporal proyectada por la divina personalidad del Creador, y jamás se puede comprender adecuadamente realidad alguna mediante el examen de su sombra. Las sombras deben interpretarse en términos de la verdadera substancia.
(30.1) 1:6.2 Dios es para la ciencia una causa; para la filosofía, una idea; para la religión, una persona, incluso el amante Padre celestial. Dios es para el científico una fuerza primordial; para el filósofo, una hipótesis de unidad; para el religioso, una experiencia espiritual viviente. El concepto inadecuado que tiene el hombre de la personalidad del Padre Universal puede ser mejorado solamente mediante el progreso espiritual del hombre en el universo y llegará a ser verdaderamente adecuado sólo cuando los peregrinos del tiempo y el espacio alcancen finalmente el abrazo divino del Dios viviente en el Paraíso.
(30.2) 1:6.3  No perdáis jamás de vista las perspectivas antipodales de la personalidad tal como es concebida por Dios y por el hombre. El hombre ve y comprende la personalidad, mirando desde lo finito hacia lo infinito; Dios mira de lo infinito a lo finito. El hombre posee el tipo más bajo de personalidad; Dios, el más alto, incluso supremo, último y absoluto. Por lo tanto, los mejores conceptos de la personalidad tuvieron que esperar pacientemente la aparición de ideas mejoradas de la personalidad humana, especialmente la revelación ampliada de la personalidad tanto divina como humana en la vida de otorgamiento en Urantia de Micael, un Hijo Creador.
(30.3) 1:6.4 El espíritu divino prepersonal que mora en la mente mortal lleva, en su presencia misma, la prueba válida de su existencia actual, pero sólo puede comprenderse el concepto de la personalidad divina por medio del discernimiento espiritual de experiencia religiosa personal genuina. Toda persona, humana o divina, puede ser conocida y comprendida independientemente de las reacciones externas o de la presencia material de esa persona.
(30.4) 1:6.5 Cierto grado de afinidad moral y de armonía espiritual es esencial para la amistad entre dos personas; una personalidad amorosa difícilmente puede revelarse a una persona carente de amor. Aun para acercarse al conocimiento de una personalidad divina, todas las dotes de personalidad del hombre deben consagrarse totalmente a ese esfuerzo; la devoción reservada, parcial, será infructuosa.
(30.5) 1:6.6 Cuanto más completamente se comprenda el hombre a sí mismo y aprecie los valores de personalidad de sus semejantes, tanto más anhelará conocer la Personalidad Original, y tanto más sinceramente luchará ese ser humano que conoce a Dios por llegar a ser como la Personalidad Original. Podéis argüir sobre opiniones acerca de Dios, pero la experiencia con él y en él existe por encima y más allá de toda controversia humana y de la mera lógica intelectual. El hombre que conoce a Dios describe sus experiencias espirituales, no para convencer a los incrédulos, sino para la edificación y la satisfacción mutua de los creyentes.
(30.6) 1:6.7 Suponer que el universo puede ser conocido, que es inteligible, es suponer que el universo es una creación de la mente y está administrada por la personalidad. La mente del hombre sólo puede percibir los fenómenos mentales de otras mentes, sean ellas humanas o sobrehumanas. Si la personalidad del hombre puede experimentar el universo, hay una mente divina y una personalidad real oculta en alguna parte de ese universo.
(30.7) 1:6.8 Dios es espíritu —personalidad del espíritu; el hombre también es un espíritu —personalidad potencial del espíritu. Jesús de Nazaret alcanzó la plena realización de este potencial de personalidad del espíritu en la experiencia humana; por lo tanto, su vida de alcanzar la voluntad del Padre llega a ser la revelación más real e ideal que tiene el hombre acerca de la personalidad de Dios. Aunque la personalidad del Padre Universal tan sólo pueda ser comprendida mediante una experiencia religiosa real, en la vida terrena de Jesús hallamos inspiración por la demostración perfecta de dicha realización y revelación de la personalidad de Dios en una experiencia verdaderamente humana.

7. EL VALOR ESPIRITUAL DEL CONCEPTO DE LA PERSONALIDAD

(31.1) 1:7.1 Cuando Jesús hablaba del «Dios viviente», se refería a una Deidad personal —el Padre que está en los cielos. El concepto de la personalidad de la Deidad facilita la comunidad; favorece la adoración inteligente; promueve la confianza refrescante. Puede haber interacciónes entre cosas no personales, pero no puede haber comunidad. La relación de comunidad entre padre e hijo, así como entre Dios y el hombre, no puede ser disfrutada a menos que ambos sean personas. Solamente las personalidades pueden comunicar entre sí, aunque esta comunión personal puede ser facilitada grandemente aun por la presencia de una entidad impersonal tal como el Ajustador del Pensamiento.
(31.2) 1:7.2 El hombre no logra la unión con Dios como una gota de agua podría encontrar unidad con el océano. El hombre alcanza la unión divina mediante una comunión espiritual progresiva y recíproca, una relación de personalidad con el Dios personal, un creciente logro de la naturaleza divina a través de una conformidad, inteligente y sincera con la voluntad divina. Dicha relación sublime sólo puede existir entre personalidades.
(31.3) 1:7.3 El concepto de la verdad podría ser abrigado tal vez aparte de la personalidad, el concepto de belleza puede existir sin personalidad, pero el concepto de bondad divina es comprensible sólo en relación con la personalidad. Tan sólo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían divorciadas de la esperanza de supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, un Padre amante.
(31.4) 1:7.4 No podemos comprender plenamente cómo Dios puede ser primordial, inmutable, todopotente y perfecto, y al mismo tiempo estar rodeado de un universo en mutación constante y aparentemente limitado por la ley, un universo evolutivo de imperfecciones relativas. Pero podemos conocer esa verdad en nuestra propia experiencia personal puesto que todos mantenemos la identidad de la personalidad y la unidad de la voluntad a pesar del cambio constante de nosotros mismos y de nuestro medio ambiente.
(31.5) 1:7.5 La realidad última del universo no puede comprenderse por las matemáticas, la lógica o la filosofía, sólo por la experiencia personal en progresiva conformidad a la voluntad divina de un Dios personal. Ni la ciencia, ni la filosofía, ni la teología pueden validar la personalidad de Dios. Solamente la experiencia personal de los hijos de fe del Padre celestial puede efectuar la realización espiritual actual de la personalidad de Dios.
(31.6) 1:7.6 Los conceptos más altos de personalidad de universo implican: identidad, autoconciencia, autovoluntad, y la posibilidad de autorrevelación. Y estas características presuponen además comunidad con otras personalidades del mismo nivel, tal como la que existe en las asociaciones de personalidad de las Deidades Paradisiacas. Y la unidad absoluta de estas asociaciones es tan perfecta que la divinidad llega a conocerse por su indivisibilidad, por su unicidad. «El Señor Dios es uno ». La indivisibilidad de la personalidad no interfiere con el hecho de que Dios otorga su espíritu para vivir en el corazón de los hombres mortales. La indivisibilidad de la personalidad de un padre humano no previene la reproducción de hijos e hijas mortales.
(31.7) 1:7.7 Este concepto de la indivisibilidad en asociación con el concepto de la unidad implica una trascendencia de tiempo y espacio por la Ultimidad de la Deidad; por tanto ni el espacio ni el tiempo pueden ser absolutos ni infinitos. La Primera Fuente y Centro es esa infinidad quien trasciende no cualificadamente toda mente, toda materia, y todo espíritu.
(31.8) 1:7.8 El hecho de la Trinidad Paradisiaca no viola en modo alguno la verdad de la unidad divina. Las tres personalidades de la Deidad Paradisiaca son una en todas las reacciones a la realidad del universo y en todas las relaciones con las criaturas. Tampoco la existencia de estas tres personas eternas viola la verdad de la indivisibilidad de la Deidad. Estoy plenamente consciente de que no dispongo de un idioma adecuado para explicar claramente a la mente mortal cómo vemos nosotros estos problemas del universo. Pero vosotros no debéis desalentaros; no todas estas cosas resultan completamente claras ni aun para las altas personalidades que pertenecen a mi grupo de seres del Paraíso. Recordad siempre que estas profundas verdades relacionadas con la Deidad se esclarecerán cada vez más, a medida que vuestra mente se espiritualice progresivamente durante las épocas sucesivas del largo ascenso mortal al Paraíso.
(32.1) 1:7.9 [Presentado por un Consejero Divino, miembro de un grupo de personalidades celestiales encargadas por los Ancianos de los Días en Uversa, sede del gobierno del séptimo superuniverso, de supervisar aquellas porciones de esta revelación inminente que tienen que ver con los asuntos allende los límites del universo local de Nebadon. He sido comisionado para patrocinar aquellos documentos que describen la naturaleza y atributos de Dios, porque represento la fuente de información más elevada de que se dispone para tal fin en cualquier mundo habitado. He servido como Consejero Divino en todos los siete superuniversos y he residido por mucho tiempo en el centro paradisiaco de todas las cosas. Muchas veces he disfrutado del placer supremo de una estancia en la presencia personal inmediata del Padre Universal. Describo la realidad y la verdad de la naturaleza y atributos del Padre con indisputable autoridad; yo sé de qué hablo.]